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Del acoso al amor (en marketing)

Mira que llevamos tiempo hablando de que el secreto del buen marketing es que llegue a los consumidores de la forma más parecida posible a algo “consentido por él”, pues nada, nos empeñamos en seguir intentándolo por las fuerzas.

He tenido esta reflexión cuando sigo viendo técnicas de venta como las de las tarjetas de crédito en los aeropuertos, las de algunas tiendas “made in USA” como FootLockers (imposible que te lleves unas zapatillas sin que te ofrezcan betún, cordones, calcetines, …) y últimamente las de algunos bancos (ansiosos por cumplir sus objetivos de “cuentas estrella al mes”). ¿Lograremos borrar dichos comportamientos del manual de perfecto vendedor? Yo creo que no.

En mi reciente viaje a Brasil constaté que se trata de una norma interna, casi de supervivencia, que llevamos como un chip interno. Los tipos que había en la playa donde íbamos eran auténticas máquinas de echarte el lazo para que comprases collares, pareos, recuerdos de madera o similares. “¿Cómo te llamas? Yo, Durao, encantado. Se ve que eres de fuera, España ¿verdad? Yo viví en España, en Madrid y tengo amigos allí. Luis, Pedro, Juan. A un amigo le tengo que hacer buen precio. Fíjate, estos dos collares por 10dólares. ¿Qué 10? Quería decir 5 y mañana te traigo más para regalarte unos mejores que hoy no he traído. ¿Es tu mujer? Qué bella, qué suerte tienes. Para que sonría siempre, tengo estos pareos…”
Espectacular!

Y fijaos en la diferencia: por supuesto, no compramos nada hasta que un chico, igual que los demás, nos paró y nos dijo: “Hola amigo, suelo estar por aquí, cerca de estas rocas. Vendo collares hechos a mano por mi madre. Si algún día quieres verlos tranquilamente, me llamas y subo a enseñártelos, ¿vale? Pasad un buen día y disfrutad de estos días de buen tiempo. Hasta luego”
A este le compramos todas las mierdecillas que luego regalamos a nuestra vuelta.
Sin comentarios!

Además, ¿para qué tanto pressing si luego sabemos todos lo que funciona? Fijaos en la motivación que hay en los aeropuertos brasileños para la espera del equipaje. Sí, son partidos de fútbol, jejeje.

TV en Aeropuerto de SaoPaolo

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